En el caso del noreste podemos poner de manifiesto la versatilidad del paisaje que pasa de la selva en estratos a orillas de los ríos hasta el monte espinoso en el Chaco Occidental.
Por definición la llanura es el rasgo dominante en un espacio, en el que sólo se distinguen algunas depresiones relativas donde se desarrollan esteros y bañados que acompañan a los ríos de la región.
Tierra de “oro blanco”, como se ha llamado a la fiebre del monocultivo del algodón que encontró en este pueblo su más ferviente mentor.
Extensos espacios arbolados devastados por la explotación forestal indiscriminada.
Quebrachos blancos, quebrachos colorados; árboles fuertes que hoy deben ser protegidos en extensos parques nacionales.
Grupos aborígenes desmembrados, poco asimilados, casi carenciados de tierra y de medios, ostentan espacios muy reducidos y alejados de los núcleos urbanos.
Fuertes olas migratorias europeas tratando de adecuarse a una tierra fuerte y aguerrida. Tarde comenzó su historia, tarde comenzó su progreso...luchas continuas con los países limítrofes por la posesión de la tierra, guerras y muertes que terminaron en divisiones arbitrarias del territorio.
Clima inmejorable, temperaturas tropicales durante todo el año; flora y fauna exóticas para aquellos que se aventuren en El Impenetrable, verdadero banco genético de Sudamérica.
De templado a cálido
La franja climática desciende hacia una Santa Fe casi templada, con suelos inmejorables para el desarrollo de la agricultura intensiva y la ganadería de primer nivel... Grandes extensiones de soja, trigo y maíz que se proyectan al mundo a través del puerto de Rosario.
Grupos aborígenes dispuestos a compartir su estilo de vida; extensos parques nacionales y reservas, ciudades históricas, ciudades-puerto, ciudades termales; santuarios para especies animales y vegetales, ríos navegables, magníficos campos de progreso; todo esto y mucho más te ofrece esta región que se prepara para trascender de sus fronteras al mundo.
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